La Calzada Romana que atraviesa Bañares y los pueblos vecinos (Hormilla, Azofra, San Torcuato, Villalobar, Leiva, Herremelluri, Tormantos…) ha sido un testigo mudo pero esencial en la influencia de la cultura romana en nuestra comarca. Hoy en día, se utiliza como vial excelente para el acceso de maquinaria agrícola a las fincas colindantes.
Veamos este párrafo del texto Red principal de vías pecuarias de la Rioja. Nº XI. Calzada de los Romanos (1998): “… Comienza el tramo conocido en Hormilla. Se dirige en dirección Noroeste pasando por el municipio de Azofra y la mojonera de Hervías con Azofra. Sigue por el municipio de Bañares en su anejo de Valpierre. Continua por San Torcuato y la mojonera de Bañares y Castañares de Rioja. Penetra en el término municipal de Bañares y sigue por las mojoneras de Bañares con Baños de Rioja y Bañares con Villalobar de Rioja. Cruza el Oja un poco al sur de Villalobar de Rioja enlazando con la vía pecuaria, “Cañada del Oja”. Prosigue hasta Herramélluri, Leiva girando la norte. Treviana por mojonera con Millán de Yécora y con Valluercanes (Burgos) por donde sale de la Rioja en dirección Briviesca…”
Los restos arqueológicos, la toponimia de origen romano, la centuriación, el asentamiento medieval en esta zona han motivado e indicado a muy diferentes autores e investigadores a reconocer la existencia de una importante vía de comunicación en tiempo de los romanos: la Calzada Romana De Italia in Hispania que se solapa con otro itinerario denominado de Asturica-Tarraconense. A-32. Este trazado une las ciudades de Astorga y Tarragona.
La Via de Italia en Hispania, en el. tramo riojano: entra por Alfaro, Rincón de Soto, Calahorra, Ausejo, Alcanadre, Arrubal, Agoncillo, Murillo, Varea, Logroño, Lardero, Navarrete, Aleson, Tricio, Huercanos, Nájera, Hormilla, Azofra, Bañares, San Torcuato, Cidamón, Villalobar, Herramélluri, Leiva y Tormantos saliendo por Cerezo de Río Tirón en dirección a Briviesca para enlazar con otra Calzada, la Vía Aquitana, dirigiéndose a Burgos y León.
A su paso por el término de Bañares en todo momento se denomina este camino como “Calzada de los Romanos”.
El sentido de la existencia de estas vías no es otro que servir de comunicación entre ciudades de aquella época. Ser viales de transporte de mercancías, pasajeros y guerreros.
La imagen clásica de las Calzadas Romanas rematadas con losas no coincide con la realidad, ya que la infraestructura de las vías romanas responde a una sucesión de capas de material pétreo cuyo tamaño va descendiendo conforme se asciende a la superficie. Finalmente se completa la capa de rodadura (zahorra o piedra calcárea) en la que se ponían gran cuidado.
En el término de Valpierre perteneciente a Bañares se pueden observar terraplenes de metro y medio de altura donde la Calzada Romana permanece “fosilizada” para su exploración y conservación.
Se ha iniciado, desde instancias locales y comarcales, un proyecto de carácter cultural y turístico para amojonar, señalizar e informar a “pie” de esta calzada romana de su importancia y características.